domingo, 6 de septiembre de 2020

06

La verdad no entiendo. Podría ser un mal enunciado para comenzar. ¿Pero es este realmente el comienzo? respecto a esto no se nada y tampoco se sobre que sí lo sé. Estoy divagando entre un par de palabras, me las repito antes de quedarme dormida, eso últimamente me distrae. En medio de la vigilia y el sueño todas las palabras parecen abrazarse y danzar de manera sincronizada y melódica. Solamente están en mi cabeza, son la pequeña parte de un esbozo de autoconsuelo, ¿por qué el dolor no es más pasajero?. Existen millones de teorías en las que se plantea lo contrario, dicen que es instantáneo. ¿Cuanto dura un instante? lo eterno de vez en cuando se vuelve desesperante y me siento en el mismo laberinto del que se la salida, pero la olvido cada vez que quiero comenzar. ¿Estoy comenzando en serio? ¿Cuando es serio? ¿Alguien podrá responder mis preguntas? tal vez efectivamente soy muy exigente. No, cambio de palabra, tal vez tengo demasiadas expectativas y que dañinas se vuelven. Son como una serie de filos que se incrustan en la palma de tus manos cuando te aferras a algo, ¿por que no se suelta?
Creo que se ha hecho excesivamente difícil saltar al vacío, pero resulta de todas formas atractivo el precipicio, la nada misma. No espero un final en aquel abismo sobre el que caer, quiero que sea un vacío infinito sobre el que flotar por siempre. ¿Pareciera que estuviese soñando? tal vez es una especie de confesión, un pequeño mandato, una dirección, un lugar al que ir, pero realmente siento que no me estoy moviendo hacia ningún lado ¿alguien mas lo hará?
Uno quisiera convertir ciertas presencias en perpetuas, porque te hacen más liviana la existencia, existir se vuelve casi mágico. Pero casi siempre hay secretos detrás de los trucos, creo que aún no comprendo ninguno. Jamás me he ocultado un secreto, soy pésima mintiendo. Me cuesta entrar en razones ajenas y profundas y comprender la maldad que se esconde detrás de ciertos actos. ¿Hay maldad? ¿Por qué? ¿Estaré hablando como una niña pequeña? se ha hecho una costumbre la malicia y un habito recibirla, entonces la comprendemos y la aceptamos e incluso hemos llegado a sentir que la merecemos. ¿Como es posible que hayamos desarrollado dicho pensamiento? Aveces las ideas se me empiezan a acabar, creo que todas son dignas de ser desacreditadas, alguien perfectamente diría que no y olvidé donde puse las afirmaciones en ese entonces. Todo se desmorona, lentamente, se esparce por el suelo y aún no suena el teléfono. Aún no suena nada, solo hay un frágil murmullo, que en realidad no se escucha, es el sentido que tienen mis millones de bocetos mentales, como si pintase un cuadro con mi mente para tranquilizar la noche, hacerla un poco menos intensa. Pero repentinamente aparece la consciencia, fragmentando el curso nocturno y es cuando me doy infinitas vueltas y solo puedo pensar. ¿Que hará?
Tal vez ya todos se han ido, solo quedo yo escribiendo en este pequeño lugar, parece solitario, algo de pacífico, pero con demasiado ruido y ya nada de esto tiene sentido. 

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