viernes, 29 de octubre de 2021

octubre 29

No se trata de idas y vueltas, de que estés y no, de verte y que desaparezcas, que seas instantes breves u horas eternas, el tiempo transformándose en olvido y el olvido haciendo todo permanente. Tampoco acerca de tu voz que es un simple eco o de tus palabras resonando en mi vocabulario, de que sea tan frágil como sostener el viento con los dedos o sea tan fuerte como enterrarse uno mismo en el suelo. No hay despedidas, ni encuentros, menos lamentos y para que hablar del llanto, lo que era todo ahora es nada y la misma nada se funde con el todo, podría sonar contradictorio y es que la muerte en sí misma lo es, sobre todo para quienes nos quedamos aquí con pocas explicaciones y nos quedamos años tratando de entenderla, ¿lo haremos alguna vez realmente? O más bien uno se acostumbra a la duda y la existencia se vuelve más superflua cuando pasan los días o más intensa con los años. De la forma que sea, aunque sea vacío o repleto, estoy aquí, enredandome de nuevo entre lo que estoy diciendo y sintiendo, porque nunca parecerán suficientes octubres como para escribirte todo lo que pienso y en el mar de posibilidades de las cosas que quisiera decirte, se encuentran atisbos de lo que alguna vez fue la vida juntas. Podría transformarse en una ilusión tu imagen, en un momento fugaz donde me encuentre con tu rostro, tus brazos, tu pelo y tus manos, pero en el gran universo que consolida lo que soy, miraría una y otra vez el cielo para verte pasar aunque sea un par de segundos.

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