martes, 24 de noviembre de 2020

Recuerdo de lluvia

 No sé exactamente por qué a estas horas me dio por acordarme cuando caminábamos por la ciudad bajo la lluvia, no era demasiado temprano, no era demasiado tarde, simplemente nos mojábamos conforme avanzábamos las inmensas cuadras que teníamos por delante. Pero en ese entonces no tenía frío, ni nada parecido, solo me parecía una obra de arte desplazarme por aquellos bandejones, recibiendo lo más limpio de aquel sitio sobre todo mi cuerpo que se encontraba próximo al tuyo. Quizás en ese instante lo pensé, imaginé un momento como este, en el que tal imagen seria solamente un recuerdo y la reproduciría mentalmente de forma infinita hasta sentir nuevamente algo de lluvia. Hoy no está lloviendo, es más, la noche está más clara que nunca, pero algo está cayendo del cielo sobre mi y no tengo con que cubrirme.

Entonces solo me cubro con las pequeñas imágenes que tengo de aquel entonces, el recuerdo que lentamente intenta ser diluido por la naturaleza de la memoria, se aferra a mis huesos, generando un inmenso dolor al intentar desprenderlo, es como si se hubiese pulverizado e ingresado en cada espacio de mi misma, para quedarse ahí y reproducirse con una suave música de fondo, creo que esta noche me acompañará hasta que duerma, quizás incluso mientras sueñe y si soy un poco más negativa aún, mañana todo el día.

Quisiera estar parada en medio de la intersección de mi memoria, la lluvia y nuestros pasos, sin prisa, sin frío y sin paraguas. Volver a sentir el olor de la urbe empapada, y de todo lo que vino después y quisiera que siga sucediendo.

No hay posdatas, no hay noticias, únicamente soy yo misma hablando de lo que he estado hablando todos estos días.