Es esa canción que aparece de manera aleatoria en la radio, cuando vas de vuelta a casa y sin saber porque exactamente, tus dedos se detienen ante esa frecuencia como si tu copiloto imaginario te hubiese pedido que porfavor ahi te detengas. Entonces cedes, ante ese inexplicable impulso y la musica comienza a escurrir por todo tu cuerpo, comenzando por los oídos para proseguir extendiendose por todo tu cuerpo como las raices de un arbol inmeso (aunque tal vez no tan viejo). Aquellas ramificaciones se expanden por toda la cubierta, de lo mas superficial hasta las fibras mas internas y es ahi justamente cuando toca esa puerta, la que duele. La que pretendes pasar por alto cada vez que te preguntas que sucede realmente y tal vez sea tu puerta, que tengo miedo a tocar porque no quiero que se escape la pena. No quiero rebalsar las raices de aquella musica con esa infinita agua que se esconde tras aquella perilla. Me encantaria colocar cientos de candados sobre ella, pero eso no haria desaparecerla, solo retenerla y me pregunto en que momento aquella insignificante cancion que aparecio repentinamente en la radio del auto camino a casa por la noche, cuando existian cientos de canciones mas por oir, solo llego esa y alguien, sin saber quien, me pidio amablemente que la dejara, como si las raices hubiesen estado esperando ese toque de magia para hacer llover mi puerta y darles fuerza para seguir adentrandose cada vez mas hasta llegar a ti, hasta llegar a mim
jueves, 7 de febrero de 2019
Canción
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