Reconozco la manera en que se pertenecen nuestras bocas,
Como se tocan.
De la forma en que se miran la una a la otra.
Y en un simple pestañeo
Se hunden
Sumergidas en aquella fuerza que une nuestros labios
Entre los que no existen
Llanuras
Ni espacios
Porque están diseñados de medida
Se palpan
Como si nunca hubiesen conocido otras
Se encuentran,
Mirándose fijamente
Donde el momento espontáneo
Se hace para siempre.
Ahí nos encontramos nosotros
Besándonos
Como si el mundo fuera poco
O el brazo del reloj fuera corto
Como si al separarnos nos convirtiéramos en desconocidos
extrañados mirando nuestros rostros.
Mientras se resbala la luz del cielo y por la misma escalera sube la escarcha del invierno
Dibujando en el telón tras tu cuello
El firmamento por el que escalan mis dedos
Continuó sumergiéndome en ti,
Conociéndote en los besos,
Recorriendo tus espacios, lento
Llegando hasta donde ilumina el sol por dentro
En ese preciso instante
Exhalo la luz que corre por los puentes de nuestros convexos
me miras y pienso
Que caí en el lugar más bonito del universo.
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