viernes, 16 de julio de 2021
Calle
Al andar tengo la vaga impresión de que la calle puede ser mía y no me refiero en su totalidad ni descendencia, sino que en el instante que transito el suelo se difunde hacia el interior desde mis raíces y se extiende y propaga en mi interioridad. La situación es cuando la calle no es nuestra, ni mía ni menos tuya y se me cuelan por los poros desagrado y tormento. La carretera se hace enorme y ajena, distante, lastimosa. Pienso entonces que nada más es un viaje, pero me repela la idea de novelas repetidas y poemas típicos, entonces nada me consuela y me veo sin entender nada, ni siquiera el tablero del automóvil que es donde se sostienen mis ojos cuando no tengo foco dirigido ni concentración visual sostenida. La radio danza en sus frecuencias hasta topar con algo que no es tan molesto, porque la verdad hace tiempo que no me gusta la música de las emisoras radiales, siento que huelen y saben a comerciales demasiado bien pagados. Vuelvo ¿o me pierdo? Un poco más a la vida y en ese instante todo deja de marchar por inercia y caigo nuevamente en la cuenta de que soy quien gobierna mi vida y quien decide que si y que no, terrible responsabilidad, abismal encrucijada y casi todo se resume a esto mismo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario