lunes, 26 de octubre de 2020

repentina

A veces siento
 que nada me guste, 
profundamente. 
Todo en mi entorno se ha tornado insípido, escuálidos, grisáceo y poco llamativo.
 
Es difícil lograr sentirse de algo cautivo,
porque todo parece efímero,
finito, esporádico, sin sentido. 
He debido abandonar dolorosamente mis furtivas creencias
en lo que era para siempre.
Simplemente se autodestruye, 
cualquier intento de perpetuación en el tiempo. 
Auténtico, se ha perdido, no entiendo cual es el real sentido,
¿hay algo que perdure? 
parece que por más que intente 
que se quede, si quiere, se consume, 
se esfuma, se marcha y nunca más vuelve, pareciese que todos olvidasen de una forma muy pertinente. 
Conveniente, 
en un mundo ligado a lo banal, 
donde las conversaciones exudan superficialidad,
vivir de este modo, 
sin pertenecer realmente a nada, 
porque no somos propiedades, 
más bien somos pasajeros,
pero díganme, quien no se inunda en lo profundo,
 en lo inmenso, 
en los brazos de algo que parece cierto, llevarse aunque sea por un momento,
con el pequeño aire que corre en el inmenso silencio de la incredulidad de que algo podría ser eterno, 
si lo quisiese, yo, el
 y también el tiempo.

1 comentario:

Anto Veas dijo...

me encantan tus palabras! siempre tan real