Inmersos en la condición natural de la progresión intermitente del tiempo
nos ceñimos al sentido obligatorio por el que se moviliza el planeta
donde tras sus bailes orbitales
nos desplazamos por inercia hacia donde la gravedad no indica
recurriendo al pánico escénico que mantenerse tanto tiempo erguido frente al vasto público nos suscita
entonces aquel ritmo universal que escucha todo el mundo se detiene
no hay más kilómetros para las horas
ni menos una marcha hacia la que ascender cuando se ahoga el cambio
simplemente se detiene
la pausa se extiende por la atmósfera
reflejándose un liquido anestésico en nuestro campo observacional
todo comienza a caminar lento
todo parece dejar de andar
en medio de la ansiedad de la ciudad
dime, ¿como lo haces para detenerte,
en donde todos aprendieron a solo avanzar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario