lunes, 17 de junio de 2019

Sigue a la mangata

Existe un rastro que cubre el oceano, una serie de destellos blancos que tiemblan al ritmo de la marea, sin abandonar su posicion exacta. La mangata se extiende bajo la luna como sombra de ella que dibuja un camino en el mar, como si nos invitase a seguirla.
¿Podría alcanzar la luna si quisiera seguirla? ¿O siempre estaria demasiado lejos?
Tal vez todos sabemos lo que es sentir que nos siguió en algun momento, cuando avanzabamos en el auto mirando por la ventana y creiamos que iba tras nuestro.
Siempre estuvo encima y en realidad, nosotros somos quienes la seguimos, ya sea con los ojos, nuestras manos o piernas.
Pero esta misteriosa invitación, extendida sobre este caotico terreno acuático, se mantiene y reaparece cada noche, como si por obra de vanidad necesitase reflejarse continuamente para no olvidar su naturaleza y en este bello acto contemplativo, capta nuestra atencion, con aquella tranquilidad que la deja estar, en direccion hacia el horizonte, donde todos soñamos con llegar cuando nos encontramos anclados al suelo y vemos esta inmensidad de manera liberadora y lejana.
¿Quien no quisiera escapar hacia donde descansa la luna por las noches? Tomar una pequeña embarcación, dirigirnos a este manto mágico y perdernos bajo su luminosad, envueltos en la blancura nocturna que solo se aprecia en medio de la oscuridad.

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